Orphan Black: un punto de partida

La serie Orphan Black está trasmitiendo su quinta y última temporada en Netflix. Además de la brillante actuación de Tatiana Maslany como Sarah Manning, Helena, Cozima, Rachel Duncan, Alison Hendrix y muchos clones más la serie puede servir como buen punto de partida para debatir los límites de la técnica, la eugenesia, la clonación, la bioética, el darwinismo social y muchos otros problemas contemporáneos. (No va en el cuerpo de la nota)

“Quiero ver a Kira”, dice Sarah enojada a través del teléfono público de la estación Huxley del ferrocarril. Del otro lado no hay respuesta. Irritada vuelve a tomar el tubo del teléfono, pero sabe que no va a obtener lo que desea y desiste. Los ademanes de nerviosismo de una mujer a treinta metros en el andén la distraen.

Desde hace varios minutos, los tacos negros de la mujer repiquetean como el reloj de una bomba a punto de estallar, mientras va de un lado al otro del andén. La rigidez de sus movimientos la delatan pero las ráfagas de viento parecen no afectar su rodete prolijamente arreglado. De repente, la tensión se libera cuando en un gesto de desesperación se toma la cabeza con las dos manos y deja escapar un leve sollozo. En un instante la serenidad la invade. Se saca los zapatos y los pone junto a su bolso en el suelo. Luego se quita el saco, lo dobla con delicadeza y lo apoya junto al calzado.

Intrigada, Sarah se acerca de a poco. Unos metros antes de alcanzarla, la mujer voltea lentamente sobre sus talones y la cruza con su mirada ausente. Una lágrima solitaria corre por su mejilla derecha. Perpleja, Sarah se siente como si estuviera viéndose ante el espejo. Las mujeres son idénticas. Aún así, sólo Sarah se ve sorprendida. La otra mujer esboza una leve expresión de fastidio y sigue con su plan: de repente acelera el paso y salta justo delante de la locomotora que pasaba a su lado.

Sarah queda perpleja en el andén, habiendo encontrado y perdido a su doble exacto.

La Descamisada. Imagen Promocional de Orphan Black. Sarah Maning en primer plano con su capucha y de fondo el resto del elenco en gestos característicos. La imagen es sombría.

Es difícil recomendar una serie sin caer en importantes spoilers, pero así empieza Orphan Black, la serie de Space y la BBC América protagonizada por Tatiana Maslany, que actualmente se encuentra exhibiendo su última temporada en Netflix. Basta con decir, sin embargo, que se trata de una impactante serie de ciencia ficción, en donde abundan los momentos de éxtasis tanto ante los giros argumentales como ante las impecables actuaciones de la actriz principal. De hecho, tanto la serie como Tatiana Maslany fueron varias veces nominadas y premiadas en distintos concursos internacionales de series y televisión como Golden Globes, Critics’ Choice, People’s Choice, Young Hollywood Awards, Premios Satélite y Emmy.

Orphan Black se mete con todas las vacas sagradas: desde los fanatismos religiosos y tecnofílicos, pasando por el darwinismo social, el capitalismo corporativo, el poder de las industrias farmacéuticas, el espionaje, la corrupción policial, la sororidad, la eugenesia y hasta la tensión natura-nurtura.

A lo largo de sus cinco temporadas, con algunos altibajos (especialmente en la cuarta), podemos seguir la complicada vida de Sarah Manning, quien luego de haberse cruzado con su doble exacto comienza una búsqueda para entender quién es ella realmente. Capítulo a capítulo la trama se va volviendo más espesa, con abundantes giros y confusiones que convierten un policial de intriga, suspenso y acción, altamente entretenido, en una excusa perfecta para la reflexión y la problematización sobre el avance de la técnica y el lugar de lo humano en un mundo cada vez más intervenido.

Con el paso de cada capítulo Sarah irá descubriendo una trama de mentiras, poder, y manipulación que pondrá en tela de juicio su propia identidad y la de su familia. ¿Qué harías si un día descubrieras que no sos la única persona con tu rostro en el mundo?