Por maternidades deseadas

La mujer fue considerada ciudadana de segunda para el derecho argentino y hoy está casi equiparada en derechos al hombre gracias a su lucha y movilización. Estamos asistiendo a la conquista del derecho a decidir por la maternidad.

Con media sanción en la Cámara de Diputados, hay esperanza en poder lograr que la maternidad sea  una elección y no una imposición del Estado.
A propósito de los debates vigentes, resulta interesante recorrer brevemente el camino que hizo la mujer en el derecho argentino.

La capacidad civil como aptitud del sujeto para ejercer sus derechos en el ámbito de las relaciones jurídicas familiares, reales, contractuales, etc. es, hoy en día,  reconocida tanto en hombres como en mujeres. Pero no siempre fue así. El derecho argentino históricamente ha colocado a la mujer en la categoría de ciudadana de segunda, tutelada y sin responsabilidad.

En la Argentina, sobre la capacidad civil de las mujeres pueden distinguirse tres etapas:

  • La sanción del Código Civil de 1871 donde se le reconoce a la mujer escasa capacidad al punto de que era tutelada por el padre y, una vez casada, por el marido.
  • La sanción de la ley 11.357 “Ley de ampliación de la capacidad civil de la mujer”  en el año 1926 que reconoce igual capacidad que  los hombres a la mujer que no esté casada. De todas maneras, ésta permanecía en condiciones de inferioridad ya que se le vedaba la posibilidad de ejercerlos por ella misma quedando esa función a cargo del marido.
  • La Ley 17.711, a finales de los años 60, elimina la incapacidad de la mujer en razón de su estado civil cuando llega a la mayoría de edad.  En 1985 se estableció la patria potestad compartida y con la Ley de adopciones se permitió que una mujer soltera pueda ser adoptante.

En el derecho penal el destino de la mujer no fue muy distinto. Por ejemplo, algunas figuras penales como la violación no respondieron en su origen a garantizar la libertad de elección sexual de la mujer sino a proteger el honor del hombre. El delito de adulterio era cometido por una mujer cuando tenía relaciones sexuales con otro hombre que no sea su marido. Por el contrario, el hombre lo cometía si tenía una relación duradera con otra persona. Hasta el año 2012 existía un artículo del código penal que le quitaba la pena a un violador si la víctima aceptaba casarse con él. Sin ir más lejos, en la actualidad, el derecho penal establece controles sociales sobre la sexualidad de las mujeres, por ejemplo, en la legislación sobre aborto y prostitución.

¿Podremos en unos meses agregar a la historia del derecho y de la mujer argentina una nueva conquista del movimiento de mujeres? Me refiero a la aprobación de la ley que permite la interrupción voluntaria del embarazo

El aborto: una nueva conquista posible para gozar y ejercer derechos

Según el Ministerio de Salud en la Argentina anualmente se inducen entre 370.000 y 520.000 abortos, es decir que la penalización no minimiza su práctica.

“Las mujeres que recurren al aborto en clandestino y son pobreza están privadas no solo de la protección adecuada de su salud, sino del goce de los adelantos tecnológicos y científicos, del acceso a la información, de la seguridad que se proclama uno de los bienes sociales que debe ser amparado por el estado, de una vida libre de violencia, discriminación y tortura

En el año 2010 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas expresó su preocupación por la legislación restrictiva sobre aborto contenida en el Código Penal Argentino, así como la inconsistencia en sus interpretaciones. Además recomendó al Estado Argentino que adopte medidas para reducir la mortalidad materna especialmente en relación al aborto, velando que los profesionales practiquen aborto no punible en niñas y mujeres víctimas de violación sin  intervención de tribunales y a sola petición. La Constitución Nacional en el capítulo 4, artículo 75, inciso 22 establece que los tratados de derechos humanos tienen jerarquía constitucional. Entre ellos se encuentra la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Mujeres que fue aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas y ratificada en la ley 23.179/85. El documento refiere que es necesario la eliminación de todas las disposiciones penales que constituyan discriminación contra la mujer.  Bajo estos últimos documentos, entre otros, se sostiene el fallo F.A.L de la Corte Suprema de Justicia de la Nación el cual sentó jurisprudencia en materia de aborto no punible.

Mientras la sociedad niega la posibilidad de realizar un aborto, el Estado ajusta en materia de salud y educación sexual . Desde el año 2015 hubo miles de despidos en el Estado Nacional, muchos de ellos de trabajadores que garantizaban  capacitaciones a docentes y/o control en aplicación de políticas públicas. En 2016 hubo subejecución de presupuestos en un 61%.  En CABA, además, el presupuesto se redujo en un 79% y los talleres de educación sexual que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llevó a cabo a través de una ONG llegaron sólo a tres escuelas.  En el año 2016 faltaron preservativos y anticonceptivos en Tucumán, Mendoza y la Provincia de Buenos Aires.

Maternidad deseada o nada

La Dra. Ana Maria Fernandez refiere que existe una ilusión de naturalidad por la cual se considera que la maternidad es un fenómeno de la naturaleza. Por ejemplo, por poseer un “privilegiado” aparato reproductor, anidación interna y mamas. Lo que este mito oculta es que para embarazarse una mujer necesita más que el órgano reproductor, por ejemplo organizar su posicionamiento edípico, su deseo en relación a su hijo y a su cuerpo.  Si para ser madre se necesitara sólo el órgano reproductor ¿cómo se explica la infertilidad debido a causas psicológicas?Otro mito se observa en la idea de “instinto materno”. Sin embargo, al analizar cuáles son las conductas que se consideran como instintuales en su mayoría son aprendidas socialmente, por lo que cabe preguntarse si la idea de “instinto materno” no respondería a una necesidad de creernos hijos de un instinto natural y absoluto y no hijos de un deseo (ya que éste es siempre contingente y su existencia implica su versión antagónica que es ser hijo de un “no deseo” o hijo no deseado).

Creer que la maternidad es natural es anular la historia social y cultural del rol y negarle temporalidad: ¿fue siempre igual el concepto de niñez a lo largo de la historia? ¿fue la madre de la edad media- cuyo su rol era gestar y parir-  igual a la de la edad moderna- que valoraba la idea de hijo y de crianza?

Hablar de amor de madre desde un punto de vista idealizado como un afecto incondicional es negar que en los vínculos existen también otros componentes como la la agresividad y el erotismo. Creer en la existencia de un “instinto maternal” desdibuja las posibles patologías de sobreprotección materna y, extender la idea de “madre absoluta” minimiza el lugar del padre y de la mujer en sí misma.

Con los genes no es suficiente para traer un ser humanos al mundo. El recién nacido necesita de alimentos, caricias, miradas y de un otro que además deberá significarlo para ir poniéndole nombre a ese cuerpo. Por eso el psicoanálisis plantea que para que exista un “yo soy” se requiere haber sido deseado por alguien.

Ser madre no es un acto heróico

Es urgente lograr que la maternidad sea voluntaria y deseada porque cuando obligamos a una mujer a ser madre estamos exigiendo un acto de entregar su cuerpo por un otro, como si fuera un superhéroe, y el heroísmo siempre es voluntario. El embarazo no deseado puede ser considerado en los límites de la violación al cuerpo de la mujer porque es una intrusión en su cuerpo sin su consentimiento y bajo la obligación- imposición por la fuerza (penal) del Estado.  

El aborto no es traumático, o mejor dicho será traumático en la medida en que sea clandestino e implique riesgos. Traumático es que el Estado te obligue a ejercer un rol que no quieres asumir y que se de se por sentado un saber hacer (instinto maternal) o un afecto incondicional y que ante la posibilidad de correrse de ese eje la mujer sea nombrada como “mala madre”, “ mujer incompleta”, etc.

Es urgente que el aborto sea legal para que no haya una muerta más por aborto clandestino, pero también para que la sociedad deje de obligar a la mujer a ser madre y le se le expropie al Estado la capacidad para decidir sobre el cuerpo de la mujer para dárselo a quien le corresponde: a las mujeres.

Para profundizar en estos temas, te recomendamos:

Comité de Derechos Humanos. Examen de los informes presentados por los estados partes con arreglo al artículo 40 del pacto». 26 de marzo de 2010. Consultado el 13 de julio de 2014.

“El bache imperdonable”, Pagina/12,  25 de noviembre de 2016 extraído de https://www.pagina12.com.ar/5053-el-bache-imperdonable

Fernández, Ana Maria: Pactos y contratos entre hombres y mujeres. 1°ed 7° reimp.- Buenos Aires. Paidós 2016.

Sansone, V. y Fellini, Z: “La mujer en el derecho penal argentino”. Anuario de Derecho Penal número 1999-2000.

“Sin Excusas”, Página/12. 17 de noviembre de 2017, extraido de https://www.pagina12.com.ar/76383-sin-excusas